Wednesday, July 05, 2006

Mi tía solitaria

Bueno yo me llamo Miguel y soy de Peru lo q voy a contar me sucedio cuando tenia 15 años actualmente tngo 17, soy moreno 1.72 calzo 44 y no me considero tan atractivo aunque soy deportista y bien dotado (18 cm) a mis 17 años.
Mi padre me llevaba a la casa de mi tia Esther los fines de semana y me dejaba ahi para hacerle compañia ya que ella vivia sola, mi tia tenia 43 años y era delgada pero su cuerpo tenia forma y nunca le conoci un novio a pesar de que es muy simpatica.Entonces fue un fin de semana mas, hasta la noche, en la noche mi tia para acostarse se puso solo un polito que le
quedaba ligeramente largo que dejaba traslucir sus deliciosas tetas, se veia mucho mas atractiva q nunca, en la parte inferior unas diminutas mallas rosas, me quede viendola y ella me dijo:
-¿que pasa?
y yo le dije
-nada tia olvidalo
Pero ella habia percibido que la mire con interés, horas depues estabamos cada uno en su cuarto ella en su cuarto y yo en el de otra sobrina de mi tia que vivió con ella un tiempo antes de regresar a EE.UU. en donde ya residía. En la noche no podia quitarme a mi tia de la cabeza y el hecho de tenerla a solo unos pasos me enloquecia me pare de mi cama solo con mis boxer puestos y me dieiji a su cama, la vi durmiendo apaciblemente sin taparse, ya que mi tia era calurosa, y me eche a su lado, note que c habia quitado la malla que horas antes tenia puestas debajo del polo, y suavemente empece a frotar mi
erecto miembro contra sus firmes nalgas, asi estuve gozando un buen rato cuando mi tia se levanto me vio y me dijo:
-¿que haces aca?
Yo estaba muy nervioso pero notba que mi tia me miraba con mas interes que con enojo.
-disculpeme tia yo solo...
Pero ella me habia empezado a mirar el pene aun erecto y fuera de mis boxer, lo miraba con deseo.
-que desarrollado estas sobrino-me dijo
-tia prometame q no le dira nada a mi padre-le suplique
Ella me miro con malicia y empezo a besarme y mientras lo hacia me cogia la pinga como si se le fuera a escapar, acto seguido se me despojo totalmente d mi boxer y c kito su polito, me dejo mirando al techo y bajo hasta la altura de mi pene y la empezo a mamar con destreza y debo decir que mi tia era una experta mamando, cuando estaba a punto de acabar ella intuyó esto y paro me dio la espalda y se sento sobre mi pene, mi tia gemia mucho y yo no podia creer que fuera cierto que me estaba cogiendo a mi tia mas rica asi estuvimos hasta que acabe dentro de ella luego nos besamos y desde esa noche en adelante ya no duermo mas en el cuarto de mi prima de EE.UU. ahora duermo con mi tia y lo hacemos todos los
sabados.



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Thursday, June 29, 2006

Mi pasantía en Houston

Conseguí una beca por tres meses en el hospital Andersson en Houston Texas y partí ilusionada junto a otros colegas para hacer un master en psicología sobre el comportamiento humano y el sexo.

Era un tema que comentábamos al partir, tendría un enfoque diferente desde la óptica del pueblo norteamericano. Sus hábitos y sus costumbres nos permitirían cotejar y analizar su comportamiento en algo tan importante y vital como las relaciones sexuales.

Tengo 48 años soy alta delgada, no estoy mal según mis amigas, pero soy muy tímida y recatada. A pesar de que mis compañeros de viaje se esforzaban por integrarme a sus salidas, yo prefería quedarme en casa con otra colega con quien alquilamos un pequeño departamento muy cercano al hospital. Cristina como yo, gozaba estudiando y escribiendo sus experiencias y los conocimientos que nos enriquecían día a día. Era más liberal en sus costumbres. Separada y con una nueva pareja, me convenció para acompañarla en las salidas con el resto de los becarios los sábados a la noche.

El grupo era divertido y no perdían oportunidad para festejar como buenos latinos yendo a cenar y bailar. Se unió a nosotros un colega caribeño que cantaba reggie como los dioses. Era de piel negra, fuerte, de buen físico y sumamente simpático. Era más joven que yo, muy galante y no perdía ocasión para halagarme con sus palabras, resaltando mi belleza.

Mi compañera de departamento me incitaba a no desaprovechar la oportunidad de salir con Timothy pues estaba segura que le gustaba y podía disfrutar con su compañía y no hacer tan tediosos los días de mi estadía en Houston. “Además quien no ha tenido la fantasía de hacer el amor con un negro”, agregaba con una sonrisa pícara como colofón.

Le confesé que nunca había engañado a mi marido y por ende traté siempre de desviar la conversación. Con el correr de las semanas las palabras de Cristina despertaron mis fantasías y se transformaron en una obsesión. Más de una noche me dormí pensando en ese gladiador negro que imaginaba haciéndome el amor. Cristina tenía razón, yo como muchas mujeres había soñado alguna vez con esa fantasía y ahora tenía la oportunidad de hacerla realidad. Traté de alejar las ideas de mi mente, pero no lo logré. A pesar de mi formación, y el respeto por mi esposo, a quien ponía como excusa, cada vez que Cristina me lo insinuaba trataba de disuadirla sin mucha convicción, hasta que llegó el día en que dejé mis convicciones de lado.

Próximo a finalizar nuestra pasantía, se organizó una fiesta de despedida con los colegas en una discoteca famosa de los alrededores de la ciudad. Nos vestimos con Cristina con nuestras mejores galas y antes de partir hacia la reunión me confió que esa noche no regresaría al departamento pues había concertado una cita con el cicerone que nos había acompañado durante nuestra estadía.

“Voy a disfrutar de una noche diferente, antes de volver a la rutina de Buenos Aires”, me dijo y agregó. “Es nuestra última oportunidad y deberías hacer lo mismo con el caribeño que está muerto con vos”.

“Por favor no digas eso, con cara vuelvo a ver a mi marido”, le respondí.

“Vamos María porque se habría de enterar”. Y con una sonrisa agregó. “Salvo por la fama de los atributos que tienen los negros, y luego después uno no se conforma con nada”.

Llegamos puntualmente y luego de cenar y beber más de lo que acostumbro, nos integramos al baile. Tim nos deleitó con sus canciones y cuando una música romántica ambientó la noche, me propuso bailar. Acepté y me tomó entre sus brazos. La sensualidad con que se desplazaba apretado a mi cuerpo hizo que notase el bulto que contactaba con mi pelvis. A pesar de la vergüenza pensando que el resto de la gente se daría cuenta, me apreté más para disimular la situación. Estaba ruborizada. Tim. al oído me susurraba palabras de amor hasta que me olvidé de todos y me entregué al llamado de mis sentidos. Bailamos hasta la última pieza. Me sentí halagada como hacía muchos años no me sucedía y respondí beso por beso sin reparar en nada ni nadie. Al retornar a la mesa Cristina me recordó su compromiso, y se ofreció a llevarme antes con su amigo a nuestro departamento.

“Yo me encargo de ella”. Fue la respuesta solícita de Tim.

“Al fin”. “Aprovechen la noche”. “Pensé que nunca llegaría el día” nos dijo Cristina con ironía.

Nos dirigimos con Tim. en su auto hacia el departamento. Durante el trayecto mi cabeza me daba vueltas y no sabía que hacer. ¿Lo invitaría a subir?. Por un lado mi conciencia me decía que no debía hacerlo pues me imaginaba como terminaría todo. Por otro lado lo deseaba fervientemente. Mi calentura y la curiosidad fueron decisivas.

“Subes a tomar un café”, lo invité.

Timothy sin dudarlo aceptó. “Lo estaba esperando María”.

Apenas traspusimos la puerta, me tomó entre sus brazos y nos besamos con pasión. Yo me olvidé de todo. Estaba en las nubes. Su cabello renegrido con rastas al estilo Bob Marley. Sus ojos oscuros, su cuerpo joven y fuerte, y su boca carnosa y sensual eran una invitación a explorarlo.

Tim. me ayudo a desnudarme con mucha delicadeza. Elogió mi cuerpo maduro y me tranquilizó. Temía defraudarlo. Luego fue mi turno. Le quité la camisa y dejó caer sus pantalones. Cuando le bajé el boxer quedé estupefacta. Una enorme verga gruesa y negra apareció ante mis ojos. Tim. debe haber visto mi expresión pues se comprometió a ser cuidadoso y darme solo placer.

Nos sentamos en el diván y Tim. comenzó a acariciar mi vulva. Me abrí de piernas para facilitarle la exploración Al mismo tiempo me encargué de masturbarlo. Luego llevé la enorme verga rígida con el glande descubierto a mi boca., lo lamí y lo introduje dentro de ella, hasta mi garganta, produciéndome arcadas cuando eyaculó. Tragué lo que pude y el resto escurrió por la comisura de mis labios. Tim. gemía y se retorcía de placer. Por lo visto no lo hacía tan mal a pesar de mi inexperiencia, ya que solo había hecho el amor con mi esposo de manera muy formal desde que me casé. Ya no me importaba nada, ni me remordía la conciencia. Estaba entregaba a la lujuria y el placer. Tim. era un sol, y su miembro tan enorme como solo había visto en alguna foto, me haría feliz.

Me colocó de bruces y desde atrás comenzó con besos y su lengua a recorrer mis orificios. Que habilidad y que lengua para jugar e introducir su punta. Nadie me lo había hecho antes. Mis gemidos y las palabras entrecortadas escapaban de mi boca. “Por Dios. que placer, que manera de calentarme”, “mi concha te desea”.

Tomando el control absoluto de la situación me pidió que me abstraiga de todos mis pensamientos y me entregue de cuerpo y alma.

“Si mi Dios, soy tuya”. “quiero que me hagas tu esclava”. “cógeme como nadie lo hizo con esa pija divina que tienes”. “Es un sueño maravilloso”. “Hoy soy tu puta”.

Nadie que me conocía diría que era yo. Una mujer tan retraída y pudorosa se había transformado en una diosa del sexo disfrutando de una relación salvaje. Una esposa fiel y formal, estaba gozando con un joven negro casi desconocido que la llevaba al éxtasis como nunca lo había imaginado.

Con mi concha lubricada por mis jugos y su saliva se colocó por detrás y luego de acariciar el clítoris me introdujo su enorme tranca hasta el fondo de mi vagina. Sentí como sus paredes se dilataban arrancando gemidos de dolor y de placer. Esa polla negra se enterró hasta los testículos. Podía verlo todo en el espejo de pared que adornaba el living y que le daba más morbo a ese instante fantástico. Acabé con un orgasmo ruidoso al sentir como eyaculaba vertiendo su semen en chorros intermitentes que escurrían luego por mis muslos.

Estaba agotada, jamás me había entregado con tanta pasión. Nos duchamos. Lo convidé con un café y luego de servirlo me sentó en su falda. Nos hicimos mimos y entre besos y caricias me preguntó como me sentía. “Diez puntos y sin remordimiento”, me animé a decirle. Me levantó alzándome en brazos y me llevó al diván. “Quieres más” me preguntó. “Esto recién comienza” me musitó al oído. “Eres una hembra en celo alucinante”. “Estaba seguro de ello desde que te conocí”.

“Soy tu esclava”. “Estoy dispuesta a más si lo deseas”. Alcancé a decirle casi desfalleciente

Estaba irreconocible. Yo tímida y mojigata me entregaba a los deseos de ese gladiador negro con quien había soñado más de una vez.

Me colocó de frente a El, me abrió de piernas, y pude ver como aproximaba su enorme verga a mi vulva. Jugó con el clítoris, despertando un cosquilleo que recorrió todo mi cuerpo hasta que con suma delicadeza lo deslizó dentro de mi vagina. Sentí nuevamente dolor al dilatar las paredes de la misma pero luego yo comencé a agitarme y empujar desde sus glúteos con mis manos para hacer más profunda y estrecha la relación. Jadeaba y gemía de placer. Mis palabras brotaban irracionales desde mis labios.

“Mi macho por Dios, que locura”. “Que pija enorme y maravillosa”. “Que divino placer”. “Quiero llevarla adentro toda mi vida”.

Inclinándose se apoderó de mis tetas y lamió mis pezones mordisqueándolos con sabiduría. Tuve un orgasmo tras otro. Tim. era el hombre que me había iniciado en una etapa diferente, disfrutando del sexo sin tabúes.

Eyaculó nuevamente dentro de mi vagina y cuando retiró su miembro de mi concha, me asombré de la capacidad de la misma para albergarla en su totalidad. Me había hecho feliz.

Nos dormimos abrazados un par de horas, recuperando las fuerzas, hasta que el alba nos despertó. Más bien fue Tim. que con sus besos en la oreja y sus palabras de amor me motivó nuevamente. Me coloqué sobre Ël y lo cubrí a besos. Besé su pecho y sus pezones oscuros mordiéndolos como Ël había hecho con los míos. Acaricié sus testículos y enseguida produje la erección de ese miembro que me había dado tanto placer.

“Te animas a explorar un placer diferente intenso y maravilloso”.

Me asusté pues me imaginé lo que me propondría, y más teniendo entre mis manos esa tremenda herramienta. “Por favor, tengo temor a sentir dolor”. “Siempre me negué a los pedidos de mi esposo”, eran mis ruegos, pero Tim., insistía excitándome y tranquilizándome al mismo tiempo.

“Mi vida será maravilloso entregar tu virginidad”, “Seguro que lo deseas más que nadie”. “No temas seré lo más delicado posible y luego gozaras como una yegua en celo”, para agregar, “Estoy seguro que no te vas a arrepentir”.

Finalmente pese a mis protestas y argumentos me entregué.

Me colocó de bruces sobre el diván. Me hizo abrir las piernas, separando mis nalgas y volvió a lubricar mi ano con su saliva. Sentía la punta de su lengua tratando de abrirlo y dilatarlo.

“Es muy estrecho mi cielo”, le musité, “No vas a poder”.

“No te preocupes María”. “Tiene más capacidad de lo que te imaginas”, Trató de conformarme.

Me untó con vaselina y esbocé una última defensa. “Me va a doler mucho, y no creo poder aguantarlo”

Conociendo mi calentura y mi excitación me preguntó conociendo mi respuesta.”¿Dejamos aquí mi vida?”.

Desfalleciente le respondí, temiendo que dejáramos de probar algo que ya había decidido. “No mi amor, quiero toda esa pija en el culo, no me hagas caso”.

Sentí como el glande se insinuaba en el orificio anal, que comenzó a dilatarse, finalmente llegó al esfínter y lo atravesó de un solo impulso. Grité sin poderme contener ante el dolor. “aaaaayyyy, uuuuyuy, sácala por favor no aguanto más”. “Sácala que me desmayo”. “Aaaaaaaaaaaaaayyyyyyyy, Tim. te amo”.

Mi cabeza contra el respaldo me impedía todo movimiento para sacar la verga del recto, al contrario en cada movimiento se introducía más. Finalmente los testículos golpearon contra mis nalgas, había entrado toda. “Que dolor por Dios, la tengo toda adentro, mi vida”. “Me desvirgaste Tim.”

Luego de unos instantes, cedió el dolor y sentí como un deseo intenso de evacuar los intestinos y le pedí por favor que la sacase. Retiró su verga y ya de pié nos besamos. Me expresó lo feliz que lo había hecho a pesar que yo no había tenido un orgasmo y El no se había corrido.

Espérame un momento que enseguida regreso lo que quedó inconcluso. Fui al bañó, luego me duché nuevamente y frente al espejo de tres hojas observé mi ano abierto como una flor. Volví a untarlo con vaselina y cuando retorné Tim. me esperaba sentado y masturbándose.

“Ahora estoy preparada y serás feliz”, me atreví a decirle mientras lo besaba.

Me monté de espaldas e introduje esa hermosa verga descomunal que me había desflorado mirándome al espejo. Ya no había dolor solo placer y comencé a cabalgarlo hasta que luego de unos minutos me anunció que iba a eyacular. Me dejé caer de espaldas con toda la pija adentro y tuve un orgasmo múltiple junto a torrentes de semen que llenaron mis entrañas.

Nos quedamos dormidos hasta que Cristina volvió de mañana y nos despertó con una sonrisa y el desayuno preparado.

Fue un fin de curso maravilloso donde el recuerdo de Timothy aún perdura y estimula la relación con mi marido cuando hacemos el amor.

Munjol (Confesión de mi primera infidelidad) . hjlmmo@ubbi.com


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Tuesday, June 20, 2006

Doña Mariana

Hace unos 35 años, cuando yo tenía 17, en una época en la que el despertar de los jóvenes era después de los 18, vivíamos en los alrededores de Santiago, vecinos de un matrimonio amigo de mis padres, Don Mario y Dña. Mariana. Los Jueves, tardes libres en el liceo, la "tía Mariana" me pedía la acompañara cuando oía la radionovela metida en su cama. Yo me tendía a su lado sobre las tapas y ella bajo la frazada en enaguas. Un día le vi parte de los senos apenas cubiertos y me calenté. Se dio cuenta pero nada dijo. Solo sonrió y ofreció me metiera junto a ella bajo la ropa, con la condición que me sacara el pantalón para no arrugarlo. ¡Yo cierro los ojos mientras lo haces! me dijo y abrió la cama. Me demoré en entrar porque me entusiasmó la visión de su enagua subida a media pierna y sus gruesos muslos desnudos.

Apenas estuve a su lado, me hizo almohada con su brazo y nuestros cuerpos quedaron en contacto. Entonces me atreví a abrazarla por la cintura y apoyé la cabeza en su seno.

Con una mano jugueteó con mi pelo y con la otra me acarició el torso bajando hasta llegar al elástico del slip. Respondí sus caricias acariciándola desde el borde de los senos hasta la cadera. Su cuerpo presionó mi bulto duro y yo la clavé con fuerza junto con poner mi mano en su champa sobre la ropa . Ella dio un suspiro y abrió las piernas lo que me indicó había dado en el blanco. Junto con meter la mano bajo la enagua, mi boca se apoderó del pezón sobre la tela. Ella se sacó el seno y metió su mano por el slip agarrándome el pico. Mis dedos se colaron por el borde del calzón encontrando una raja mojada y caliente. Mudos aceleramos el ritmo de las caricias hasta que no aguantó mas. Tiró la ropa hacia atrás y mientras desesperada se sacó el calzón abrió las piernas y se levantó la enagua. ¡Venga m' hijito, hágame gozar! De pié en la cama me saqué el slip quedando con la lanza lista. Al verla, ella se sentó y se lo llevó a la boca dándome una chupada de miedo y me pidió ¡Métamelo mi amor!.

Al arrodillarme entre sus muslos, separó los labios mostrándome la roja hendidura y con una mano agarró el manguaco y lo pasó como pincel por toda la raja, deteniéndose en el clítoris lo que le provocó escalofríos de placer. Luego, aupando el culo, lo colocó entre las chorreantes labias y pidió ¡métamelo todo m' hijito! Y me agarró del culo clavándome de tal manera, que entré hasta los testículos de un solo golpe. ¡asíiii, lo quería, asiiii m' hijito! ¡muévase y hágame gozar! La bombié con fuerza hasta que me vacié en su interior junto con sentir que sus músculos vaginales me estrujaban el pico en un prolongado orgasmo que la llevó a epilépticos movimientos ¡que riiicooo, que riiicooo! me decía gimiendo mientras me ponía los senos para que se los besara. Su orgasmo fue largo, de nunca terminar hasta que desfallecidos quedamos abrazados. Pero mi pico se mantuvo casi igual dentro de su vagina llegando otra vez a su máximo tamaño. ¡me encantan los picos jóvenes porque no se cansan! Me dijo y empecé a bombearla de nuevo. Esta vez ella se masturbó rogando que esperara su orgasmo. Cuando lo logró gritó como loca ¡pico, pico, pico, quiero mas pico, asíiiiiiiiii! Al poco rato. quise ir a la tercera, pero ella estaba cansada. Entonces me lo chupó y acarició con sus manos, hasta que me hizo acabarle en su garganta. Se tragó todo el semen como si fuera manjar.

Esa tarde salí de su casa con la esperanza de repetir el jueves próximo. Esa vez me esperó desnuda y abierta de piernas. ¡m' hijito, quiero que hagamos cositas ricas! ¡venga páseme la lengua! y me ofreció su zorra abierta. El olor penetrante me calentó y solo por instinto, le hice una buena minée. Ella giró en la cama hasta apoderarse de mi pico e iniciamos un exquisito 69. Mientras se engolosinaba chupándomelo, yo le pasaba cada vez mas rápido la lengua hasta que acabamos tragándonos mutuamente los jugos. A partir de entonces, cada Jueves me enseñó algo distinto. Conmigo realizó todas sus fantasías sexuales, que el marido no aceptaba por degeneradas. Fue así como un día se tendió de bruces en la cama, con un almohadón bajo el vientre y su culo bien envaselinado. Increíble pero cierto, a su edad aún tenía el culo virgen. Solo había aventurado con algunas velas y similares.

Luego de llenarme el pico con vaselina también, lo ubiqué en el prieto orificio y empujé. A ambos nos dolió cuando entró la cabeza pero, ya mas relajada, el pico se fue colando en su recto hasta que desapareció quedando solo las bolas muy pegadas a sus nalgas que ella abría para recibirlo mas adentro. Entonces empecé a bombearla suave y luego mas rápido hasta que acabamos. Ella masturbándose y gritando ¡Que riiiicoooo, que riiicooo! ¡No sabía que era tan rico tener un pico por el culo! ¡Dele fuerte m' hijito y acábeme en el fondo!

Como primerizos ambos, quedamos adoloridos de esa primera experiencia, pero deseosos de repetirla. Así fue cada semana. Al menos una cacha era por el culo y llegamos a tal acostumbramiento, que lo hicimos en distintas posturas. Me sentaba en una silla y ella de espaldas y se clavaba solita hasta que se lo comía entero por el culo. Igual se colocaba mirándome y lo hacía con su champa tan pegada a mi, que el ano quedaba al alcance del pico y así se lo tragaba.

Con ella llegué a grados de calenturas extremos. Un Domingo que su marido jardineaba, me llamó para decirme que su mujer quería conversar conmigo. Estaba en el living, luciendo un amplio y delgado vestido que se traslucía todo. ¡Ven! me dijo y se arrodilló en un sillón mirando a su marido a través de las cortinas mientras se levantaba el vestido y me ofrecía el culo desnudo. La situación me calentó al tener esa dosis de peligro y parado, con los pantalones abajo, primero se lo mandé a guardar por la zorra y luego por el culo. Para no gritar su placer, ella mordía el respaldo del sillón mientras se agitaba como epiléptica. Entre sus dientes apretados y dirigiéndose a su marido, decía ¡Viejo, este si que es pico y me gusta como me hace gozar! Y cuando estaba acabando, ¡Mira como me hace acabar y como me llena la vagina de abundante moco joven! Recién habíamos acabado, cuando sentimos que el viejo entraba a la casa. Rápido me metí en el baño y ella se fue a la cocina como si nada. Cuando salí, él se tomaba un café en el comedor y ella me llamó a la cocina. Entrando me tomó la mano y se la metió bajo el vestido para que comprobara como le chorreaba el semen por las piernas. Mis dedos untados en los jugos, se los llevó a la boca y los chupó con ganas.

Todo lo que aparece en el Kama Sutra y en las publicaciones de sexo lo hicimos mas de una vez agregándole algunas veces, el sabor del peligro de ser sorprendidos por el marido.



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La esposa de mi tío
Hace un año ubo una fiesta en el bar de un tio por el cumpleaños de un primo yo asisti gustoso por que aunque esas fiestas siempre habian sido aburridas pero yo ya tenia edad para que mi familia ya me dejara beber asi que eso me sono mucho cuando llege pedi una cerveza y me sente en la barra y vi llegar a mi tia politica con su hija estaba muy buena tenia mini falda un escote muy pronunciado gracias a sus prominentes senos llego y me saludo de un beso en la mejilla muy cerca de la boca y se sento en una mesa en frente de mi yo deseaba mucho tener sexo esa noche asi que pedi una botella de ron y me sente en la mesa con mi tia un tio y mi primo diego me ubique al lado de adriana y le servi un trago despues de varias horas ella tomo una actidud mas suelta mas coqueta y hablar de temas mas picantes me pare al baño y cuando sali la mire directamente a los ojos y ella me mando un beso eso me extraño mucho asi que me sente a su lado y le dije te ves demasiado hermosa tu atuendo te hace ver como una modelo ella me acerco la mano al la rodilla y la fue subiendo lentamente hasta tocar mi pene que ya se encontraba demasiado erecto en ese momento ella me dijo hoy quiero divertirme con hombre joven por que llevo varios meses sin satisfacion sexual y eso me esta volviendo loca se paro de a mesa y se despidio de todos yo me dipuse a comprar unos cigarrillos y sali del bar a fumarme uno ella estaba a la vuelta con el carro ensendido cuando me subi nos besamos y yo aproveche para tocarle sus senos y mover un poco mi mano por dentro de su falda a las tres cuadras me pidio que manejara el auto que ella queria hacer algo ya manejando ella me puso su mano en mi pene y me desabrocho el pantalon y se dedico a chuparme la polla metiendo su boca muy profundo sacandola suavemente y con su lengua lamerme la cabeza del pene llegamos a su casa y me pidio que subiera al cuanto de su hija pues no queria dejar rastos en su recamara subio despues prendio las luces puso musica y comenzo a bailar muy lntamente se quito la camiza y me dio la espalda se quito su sosten pero yo todavia no podia verle sus grandes pechos se voltio hacia mi y se quito el pantalon se acosto y me beso en los labios desndio por mi pecho hacia mi pene y comenzo a besame y lamerme las bolas le dije que lo dejara y le bese los senos mientras le introducia mis dedos en su chocha baje por su abdomen y le quite las bragas y comenzo a lamerle la vagina muy lentamente metientole mi lengua de a poquito mientras ella gemia de placer diciendo haa haa si lame eso me exita le suplique que se bolteara y la tire sobre la cama djandola en cuantro y le habri sus piernas y le meti mi pene muy fuerte haaa haaa al fondo comenze a muverme muy rapidamente puesto que ya ella y yo nos encontrabamos muy lubricados cando me detuve ella se paro por algo a la mesa del fondo donde se encontraba el televisor me suplico que la dejara dominar la situacion yme sujeto con unas esposas a su cama me acaricio el pene y luego se sento encia mio y comenzo a brincar a muy buen ritmo mientras los dos gritabamos luego de un tiempo me corri y ella llego a un orgasmo muy ruidoso me pidio que como ultimo deseo le consediera el placer de besarle el ano lo hize aunque no me agrado mucho pero ella me exito mucho asi que le introduje mi lengua lentamente mientras ella me desia esto debe repetirse lo antes posible.
esta fue mi primera relacion sexual con una mujer madura y me encanto.
mi e mail es: julianfelipe123@hotmail.com por si alguien quiere contarme una historia suya o una nena que dese tener sexo puede escribir.



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